LA FRASE

“Es suficiente con mantener alejados a los
enemigos. No tiene sentido tantos heridos,
tantos muertos...”

TU FU (712. - 770.) POETA CHINO DE LA DINASTÍA TANG.

CAROL ZARDETTO, ESCRITORA QUE INTENTA DESCIFRAR NUESTRA RELACIÓN CON LA HISTORIA

Inquieta intelectual que ha dividido su tiempo entre las leyes y la literatura

“Creo que he pasado el examen que cuenta:
la aprobación del público”

Carol: sin una experiencia literaria anterior, tú escribes Con pasión absoluta, una novela de casi 400 páginas, con una estructura compleja y una rica trama de personajes que abarca varias generaciones de mujeres y hombres de Guatemala, y de paso te ganas el Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo, como primera mujer guatemalteca. ¿Qué te llevó a escribir?

Publicar Con pasión absoluta fue un salto grande que me colocó de golpe en el mapa de los escritores guatemaltecos, lo cual fue sorpresivo para muchos. Sin embargo, la literatura había sido parte fundamental de mi vida desde siempre. Nunca había intentando una narrativa de largo aliento, pero cuando me vi frente a la posibilidad de una historia como la que narra Con pasión absoluta, dejé todo para seguir su rastro.

¿Cómo se gestó tu novela? ¿Fue tu primer proyecto literario grande?

Pasé cuatro años expandiendo mis fronteras de libertad personal en Canadá. Regresar a Guatemala “a la fuerza”, como yo me lo planteaba en aquel entonces, fue entrar en un embudo. Un factor importante en este proceso fue el trópico. Los colores, olores, la tibieza del ambiente, fueron despertando una memoria…

¿Por qué crees queCon pasión absolutaes una de las novelas que más se vende actualmente en Guatemala, y que ya va por su tercera edición?

Creo que es una novela escrita con honestidad.

Sin duda, pero, además, está bien escrita, y supongo que atrae también porque es una historia, sobre todo, de las mujeres de Guatemala, en medio de tanta literatura escrita por hombres y sobre hombres, sobre tantos “compañeros” que hicieron la historia reciente de Guatemala...

Claro. Las mujeres guatemaltecas pudieron verse reflejadas en mi novela de una manera que no lo habían logrado en la literatura escrita por hombres. Pero quizá más importante, mi novela arroja una mirada femenina sobre la Historia. Eso también fue fundamental para las mujeres, que parecían excluidas de la tragedia que hemos vivido.

¿Te sientes parte del “establishment” literario del país o más bien como una “outsider”?

El recibimiento del “establishment” fue, en general, frío. La respuesta fue ignorarme e ignorar la novela. No me desagradaba para nada ser una outsider. Siempre he disfrutado de la libertad que proporciona la marginalidad. Sin embargo, ese tiempo ha terminado. Creo que he pasado el examen que cuenta: la aprobación del público.

Irene, la protagonista de tu novela, ya viviendo en Vancouver, logra finalmente desprenderse de trabas y vivir su sexualidad a pleno. Dice entonces: “Nacida en un país mojigato y castrador, me sentía francamente libre (...). La experiencia era excitante, por transgresora y porque sucedía en público, lo cual parecía convalidar mi protesta” (p. 90). ¿Cómo ha evolucionado el ambiente en Guatemala en los últimos años?

La construcción de la sexualidad en Guatemala es aberrante. Prácticamente no permite un verdadero encuentro. Los roles y los ritos son rígidos y castradores por un lado, pero también amorales y sin ningún respeto por el otro. La construcción de la masculinidad no permite al hombre superar la adolescencia y la mujer generalmente asume patrones de conducta complacientes y desvalorizantes.

Otro de los grandes temas en tu novela es la percepción de la patria y los sentimientos encontrados que implica. Irene se va voluntariamente de Guatemala buscando otros horizontes, y cuando regresa, la abruma lo provinciano, la intolerancia, el ambiente limitado y castrador de la familia. La crítica a Guatemala es dura: “Guatemala es un país jodido. Yo viví aquí siempre y por eso lo digo. Hay algo aquí duro, sórdido y siniestro: la columna vertebral que sostiene, organiza y hace funcionar a nuestra sociedad (...). Lo demás es paisaje”.¿Cómo es tu relación personal con Guatemala? ¿De amor-odio o de amor incondicional?

Alguna vez afirmé que los guatemaltecos somos todos exiliados de la patria posible y estamos condenados a vivir una patria que se empeña en ser imposible.

Cuando Turin, el hermano de Irene, muere, la protagonista intenta encontrarle un sentido a esta muerte. Dice: “Mi hermano murió de lo mismo que se moría la gente allá en el Ixcán. La gente que él quería. Comió de su comida, durmió bajo su techo y murió como ellos: de una disentería. Sin medicinas, sin cuidados, como ellos. (p. 360). La “obscenidad” a la que te refieres, la miseria profunda, la desigualdad, las muertes evitables, ¿hay alguna manera de encontrarles sentido?, ¿puede la literatura contribuir a este deseo?

La manera de encontrar sentido a la “obscenidad” de nuestra sociedad es indagar en la historia y descubrir cómo ha moldeado las biografías que tanto nos importan. Cuando el individuo desarrolla una conciencia “histórica” deja de ser un sujeto pasivo de las circunstancias. Ese es un cambio fundamental. Yo creo que la literatura tiene un papel ineludible en la creación de significados. No existe comunicación inocente.

¿Te interesaría proyectarte al mercado latinoamericano más allá de Centroamérica? ¿Qué posibilidades existen de ello?

Me siento agobiada por el encierro en Guatemala y anhelo abrir espacios para mi obra. En todo caso, no es mi preocupación fundamental en estos momentos. Estoy dedicada a crear... embarazada con una novela que todavía se está gestando.

Sabemos que estás trabajando actualmente con una nueva novela. ¿Puedes contarnos algo sobre ella?

Es una novela sobre la ciudad como lugar de intercambio de mensajes, memorias, deseos. Un hombre cincuentón cuya vida está en crisis busca reinventarse en New York inscribiéndose en una academia de cine. Su experiencia se ve trastornada por el encuentro con una mujer. La novela que intentaba alejarme de la temática femenina me ha arrojado de lleno al tema de la mujer: las políticas que marcan su cuerpo y la expresión de su deseo.