Aunque ha dedicado parte de este tiempo a la psicología, para él el teatro es una necesidad vital. Ahora regresa con una nueva propuesta, Réquiem para dos pervertidos y una muñeca de trapo, en la que intervienen dos actores, el propio Tuchán y Brayan Medina, joven estudiante de la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Estará en temporada durante abril y mayo en el Teatro del IGA.

Aunque ha dedicado parte de este tiempo a la psicología, para él el teatro es una necesidad vital. Ahora regresa con una nueva propuesta, Réquiem para dos pervertidos y una muñeca de trapo, en la que intervienen dos actores, el propio Tuchán y Brayan Medina, joven estudiante de la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Estará en temporada durante abril y mayo en el Teatro del IGA.

La carrera artística de Tuchán ha ido de la mano de Teatrocentro, compañía fundada junto a un grupo de destacados actores y actrices en los años 70. Para él han sido importantes autores como Antonin Artaud y los teóricos del teatro de vanguardia, protesta y paradoja del siglo XX, pero el que más lo ha marcado es Eugene Ionesco.

¿A qué maestros se refiere?

Mis principales maestros son los espirituales porque con sus enseñanzas me abrieron la visión del teatro hasta entender lo que realmente debe ser un actor místico. Mis maestros en sí, en el campo teatral, fueron Carlos Mencos Deká; él me hizo descubrir mi visión plástica del teatro; Norma Padilla me hizo descubrir la necesidad de la rigurosidad; Enrique Dávila me hizo descubrir algo que todavía me falta porque no lo aprendí completamente, a pesar de que él era un maravilloso ejemplo de eso, la humildad. Mi último maestro, Juan Carlos Uviedo, de Argentina, me enseñó la locura, me abrió las puertas del teatro moderno y contemporáneo. Si me preguntas cuál es la raíz de Teatrocentro, yo digo Juan Carlos Uviedo. Su herencia es indiscutible.

¿Cómo conjuga actuar y dirigir?

Durante 15 años de mi vida actué y dirigí. Casi podría decir que durante toda mi vida teatral he actuado y dirigido, porque desde antes de que yo comenzara a dirigir individualmente ya venía dirigiendo en Teatrocentro porque hacíamos dirección colectiva. Después de 25 años de no estar en el escenario como actor es como que estuviera comenzando de nuevo. En este caso, como actor y director, me siento igualmente libre.

¿Por qué precisamente esta obra?

La obra tiene un valor histórico porque el texto es el de Fando y Lis, de Fernando Arrabal. Es la obra con la que Teatrocentro se presentó por primera vez al público en 1973. Fue un exitazo de crítica en ese momento. Luz Méndez de la Vega escribió un panegírico impresionante. Luego, en 1988 retomé el texto e hice una metáfora escénica de la obra, eliminé a la actriz que hacía Lis y la sustituí por una muñeca de trapo. Ese montaje antecede al actual. Lis sigue representada por una muñeca de trapo, los hombres del paraguas los fundo en uno solo, Namito, que es mi personaje. Fando (que interpreta Brayan Medina) es un pervertido controlado por sus tendencias arcaicas, por sus instintos, un ser totalmente visceral. Si juntamos a los dos personajes es el ser humano pervertido, el que ocasionalmente es manejado por sus instintos y sus emociones o por su mente.

¿La perversión que cada quien lleva dentro?

Sí. Cuando se habla de perversión, la gente lo entiende en términos sexuales, pero en este caso no; un ser pervertido es el que ha perdido contacto con su estado humano natural. Me pervierto cuando pierdo la conexión con ese centro espiritual porque vivimos en un mundo fundamentalmente utilitarista, materialista, consumista, un mundo loco, alienado. Mantiene de cierta manera la conexión con lo religioso, pero lo religioso no necesariamente es espiritual. Tu condición como ser pervertido es la soledad, la incomunicación, el desamor, el miedo.

¿Por qué un réquiem?

Concebí esta obra como un réquiem, no desde el punto de vista musical, sino desde el punto de vista teatral. Es una ceremonia fúnebre para dos pervertidos porque el ser humano que se ha pervertido se ha desconectado de su naturaleza. Sobre todo, se ha desconectado de su centro espiritual y esas personas están muertas.

Cuando elige un actor o actriz, ¿en qué se fija?

Soy muy intuitivo. No hago casting. Eso es absurdo porque responde a un teatro academicista, comercial. Confío mucho en mi intuición. Además de las capacidades o aptitudes que puede tener, me interesan los valores de esa persona. El hecho de que sea noble de corazón y lo más puro de alma, eso me interesa. Una de las cosas que más me entristece, ahora que estoy de nuevo en conexión con el mundo del teatro, es ver a gente joven practicando los mismos compadrazgos, la misma corrupción que mucha gente practicaba en generaciones anteriores, no solo en el teatro.

Entonces, ¿eso no ha cambiado?

Cuando alguien me preguntó por qué iba a volver a actuar y dirigir, respondí que regresaba para encontrarme con la gente joven, con los nuevos creadores del teatro, pero jóvenes serios, que tengan algo que decir. Los jóvenes del show no me interesan. Me interesan jóvenes serios, que quieran practicar el teatro como arte, no como simple entretención.

¿Qué es lo que puede esperar el público que va a ver la obra?

Confrontación. Yo siempre confronto la conciencia de las personas. En la obra tienen un espejo de su propia perversión.

Ingrid Roldán Martínez
Periodista, fotógrafa, magíster en 
Política y Comunicación

Editorial

Corazón de madera se suele decir de aquellas almas a las que no parece calarles clavo alguno. Pero como lo sugiere aquí un neurobiólogo especializado en plantas, esos seres aparentemente inmóviles aferrados al suelo perciben el entorno mejor que muchos animales, gracias a un complejo sistema sensorial.

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Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.