Cada 28 de octubre, en San Andrés Itzapa, Chimaltenango se celebra a San Simón, ícono de la religiosidad y cultura tradicionales de Guatemala. Aunque hay quienes se refieren a él como Maximón, los que más conocen de ambos invitan a reconocer las diferencias.
 “En estas fechas, lo correcto es hablar de San Simón”, dice Deivid Molina, investigador del Centro de Estudios Folklóricos de la Universidad de San Carlos (Cefol). En la figura de San Simón se pone de manifiesto el sincretismo religioso que caracteriza a Guatemala, al fusionarse elementos del cristianismo con expresiones de la espiritualidad maya. 


También se le venera en Zunil, Quetzaltenango; en San Andrés Xecul, Totonicapán  y Santa Lucía Utatlán, en Sololá, pero el epicentro del culto a este santo es San Andrés Itzapa donde existe  una capilla especial para venerarlo. Allí lo visitan todos los días, pero cada 28 de octubre, la afluencia es masiva para quienes celebran su día.  
Tallado en madera, en una pieza de menos de un metro y medio de altura, San Simón representa a un hombre mestizo que siempre lleva bigote. Siempre está sentado en una silla a manera de trono, como símbolo de importancia, grandeza y realeza entre otros atributos.


La imagen de San Simón surgió en los  primeros decenios del siglo XX, como una alternativa mestiza al culto de Maximón en Santiago Atitlán, Sololá. Entre otros nombres a San Simón  se le conoce como Hermano Simón, Simón Pedro o Judas.


 Maximón, aclara el representante del Cefol, es un personaje importante en el mundo de la espiritualidad indígena, especialmente en la comunidad lingüística tz’utujil. Su nombre en idioma materno es Rilaj Mam o Gran Abuelo.  Es considerado por los atitecos como un nawal antiguo. A Rilaj Mam, se le venera de forma especial durante los días de la Semana Santa, en especial el Miércoles Santo; así como el 25 de julio, día de Santiago Apóstol, patrono de la comunidad atiteca.


La figura de Maximón está integrada por  una máscara de madera que representa un rostro humano. Se dice que es madera del árbol de pito. La semilla de este fruto es utilizada en la medicina  tradicional en varias comunidades indígenas.
Al parecer, el hecho de que a San Simón se le confunda con Maximón, se atribuye a los mestizos, porque San Simón es otro nombre que algunos le dan a la figura atiteca.  Cuenta Molina que si bien tienen rasgos en común, son personajes con características propias. “Maximón surge en un contexto indígena, siendo la mayor parte de sus devotos pertenecientes a este sector de la sociedad guatemalteca”.


San Simón, en cambio “es una creación eminentemente mestiza, aunque sus devotos suelen ser tanto indígenas como mestizos. Los primeros  participan de los servicios propios del culto, entre ellos se encuentra a guías espirituales o intermediarios entre San Simón y los fieles.
 Aunque hay quienes mencionan que el 28 de octubre es el cumpleaños de Maximón, pero de acuerdo con el santoral cristiano este es el  Día de  San Simón. El día coincide con la celebración en honor de San Judas Tadeo.


Al santo, la religiosidad popular le ha asignado el patronazgo de las causas difíciles o desesperadas. En América Latina la figura de este apóstol goza de gran popularidad, y en Guatemala el ejemplo más representativo se encuentra en el templo de La Merced, en la zona 1 capitalina, en donde todos los días y, sobre todo los miércoles, recibe la visita de sus devotos.
Le dejan ofrendas florales, así como velas y veladoras en agradecimiento por favores recibidos, o cuando van en busca de consuelo a sus penalidades. Cada 28 de octubre, el templo mercedario se ve desde tempranas horas de la mañana abarrotado de personas y se llevan a cabo varias misas durante todo el día. Ofrendas tanto de comida como de objetos propios del culto se ven repartidos en el atrio y sectores aledaños al templo. Estas son muestras de pago y agradecimiento de personas que recibieron un favor de parte del santo.


Día de feria
Venta de candelas y veladoras, flores y objetos propios de la veneración rodean la capilla de San Simón en su día.  Carne asada, chorizos, pollo, tacos, panes preparados entre otras comidas aromatizan el ambiente en San Andrés.
“La celebración se constituye en una especie de feria,  que en muchos casos supera la fiesta patronal de San Andrés Itzapa, el 30 de noviembre. Hay conciertos al aire libre, no faltan los grupos contratados para interpretar  piezas en marimba orquesta, desde sones tradicionales  hasta ritmos contemporáneos, de moda y al gusto de los más jóvenes.
Muchos bailan, fuman y toman alcohol; otros depositan sus velas en los predios asignados solo para eso. Otros, con la ayuda de los intermediarios o guías espirituales hacen peticiones frente a la imagen de San Simón.  El venerado no escapa a la comercialización de su figura, pero la fama que le da el tiempo traspasa fronteras. 


San Simón siempre está impecablemente vestido, generalmente se le ve con trajes de pantalón y saco, no le falta el sombrero y el puro. Durante los gobiernos militares no era extraño que lo vistieran con el uniforme del Ejército de Guatemala. En ocasiones se le han colocado lentes oscuros. Los trajes son regalos que los fieles le dan como muestra de agradecimiento por favores recibidos.


Los fieles le piden a San Simón que cure a las personas del alcoholismo o que resuelva  casos de infertilidad. Si bien la mayoría ruega a San Simón  por salud, también son importantes las súplicas de quienes pasan penas de amor.  De acuerdo con el investigador del Cefol “a San Simón también se le pide para hacer el mal y para el efecto se utilizan veladoras de color negro”.
San Simón lleva el nombre de uno de  apóstoles de Jesús,  pero no es un santo reconocido como tal por la Iglesia católica. Es un santo popular,   un personaje que ha alcanzado un alto grado de  veneración por parte de sus fieles, sin pasar por el riguroso proceso de la beatificación y canonización que el catolicismo requiere para honrar a quienes considera virtuosos con vidas ejemplares.  San Simón, nunca existió como persona, su figura es producto del sincretismo cultural y de la fusión de elementos de la espiritualidad indígena centrados en la veneración a Maximón, con aspectos propios del catolicismo.


Otra de las controversias que ronda la figura de San Simón es que lo veneran personas que llevan una conducta moral no aceptada por el catolicismo ni por los grupos protestantes. De ahí que los rituales ante la figura de San Simón incluyan bebidas alcohólicas y cigarrillos, considerados éstos como una especie de libertinaje por parte de los creyentes conservadores.
Más a allá de las peticiones por salud, trabajo y amor,  los devotos de San Simón piden también porque les vaya bien en el juego; por prosperidad en los negocios, que incluyen al comercio sexual. Se dice también que San Simón es venerado por personas que integran las pandillas. En ocasiones, se han encontrado figuras del personaje durante
allanamientos.


El enviado del Ajaw
En tiempo de la colonia existió un lider indígena rebelde que protegía a la población explotada y liberaba a los esclavos de sus tormentos. Este personaje fue apresado varias veces, en sitios diferentes, pero poseía dones especiales y antes del amanecer se escapaba de las cárceles.
La tradición oral maya registra que la última vez lo apresaron en Santiago Atitlán y como sabían que se escapaba de las prisiones, decidieron amarrarlo a un poste y ponerle a sus pies leña y paja para quemarlo, y así terminar con el rebelde que tanto daño había causado. En ese lugar lo quemaron vivo. Él no pronunció ni palabra ni gemido alguno. La gente del lugar lo lloró, lo veló y lo comenzaron a llamar Mam Ximón, que traducido quiere decir Abuelo Amarrado. 


Un grupo de comerciantes que caminaban por veredas de Antigua hasta Atitlán, encontraron a Maximón, quien los saludó y les dijo que iba para la ciudad de Antigua a ver a unos hermanos. Se despidieron de él. Al llegar a Santiago Atitlán se encontraron con un gran velorio en el que todos lloraban. Al preguntar quién era el muerto, les respondieron que se trataba del caudillo que los españoles habían quemado. Los comerciantes sorprendidos les dijeron a los deudos que ellos se habían encontrado con él en el camino.
Así se dieron cuenta que se trataba de un enviado del gran Ajaw, del Corazón del Cielo al Corazón de la Tierra para atender y cuidar a los indígenas. “Es por eso que se le viste con ropas como las nuestras, se le da de comer lo que nosostros comemos y le pedimos por nuestras penas, le agradecemos las alegrías, pues es el intercesor entre el Cielo y la Tierra”, relata el tata Roberto Tjutzuy, ajquij kakchiquel, que celebra el 28 de octubre de cada año como día de Maximón.


“Los españoles le decian ‘Simón’ al caudillo porque era rebelde, no atendia sus enseñanzas cristianas y hacía que los indígenas mantuvieran sus creencias ancestrales, por eso lo quemaron un día 28 de octubre, y es en este punto del calendario donde se mezclan las creencias”, apunta Tzutzuy.
La cuenta larga del calendario anual maya también tiene 365 días y es por eso que se mantiene la tradición de celebrar el cumpleaños del Abuelo. Todos los llamados San Simón por los cristianos, para nosotros los indígenas son Maximones. El santo de San Andrés Itzapa para nosotros es el tata Maximón y su fiesta está llena de espiritualidad fundamentada en la cosmovisión maya”, concluye el tata Tjutzuy.

Editorial

Mientras el físico Albert Einstein imaginaba el mundo a bordo de una escoba voladora, su esposa, Mileva Maric, calculaba. Y fue así como Mileva descubrió diamantes en el corazón de la nada. Fue así como sus datos duros dieron base matemática a lo teorizado por Einstein.

Leer más...

Descargas

Esta semana

ISSUU

Archivo

 

 

 

Gavetas

Imagen

Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.