La zona 1 capitalina no deja de sorprender a quien escudriña cada uno de sus rincones. En la 3a. avenida 3-27 existe una casa de ladrillos cubiertos con barniz caoba y portón negro, que pasa desapercibida para quienes transitan  por el lugar. Al llegar a la reja de la entrada principal, un guardia de seguridad saluda e invita a pasar.  En la sala de espera, 8 sillas blancas y un escritorio comparten el espacio,  frente a un cartel con la figura de un árbol, debajo del cual se lee Centro de Desarrollo Integral Krecer.

La zona 1 capitalina no deja de sorprender a quien escudriña cada uno de sus rincones. En la 3a. avenida 3-27 existe una casa de ladrillos cubiertos con barniz caoba y portón negro, que pasa desapercibida para quienes transitan  por el lugar. Al llegar a la reja de la entrada principal, un guardia de seguridad saluda e invita a pasar.  En la sala de espera, 8 sillas blancas y un escritorio comparten el espacio,  frente a un cartel con la figura de un árbol, debajo del cual se lee Centro de Desarrollo Integral Krecer.

Luego de algunos minutos avisan que me pueden recibir, y al cruzar una segunda puerta se escucha la risa de niños que se encuentran en el interior. Fuera de los salones se ve a las maestras, que con una sonrisa imparten clase  mientras los infantes oyen con atención la lección. Los ladrillos café oscuro contrastan con las macetas del pasillo, y en las paredes blancas están colocadas las fotos con las celebraciones de los cumpleaños del año pasado.

El deseo de ayudar

Al adentrarse, las figuras de osos, tigres y elefantes se vuelven constantes, las cuales, según indican las profesoras, sirven para animar a los pequeños. Jennifer Asturias, encargada de Krecer, me recibe y en sus manos se mira la pintura fresca que hace unos momentos usó para impartir una lección a sus alumnos. En los salones, los niños juegan, ríen, aplauden, emocionados por la visita.  

Asturias relata que fue hace dos años que inició el proyecto, motivada por el deseo de ayudar, luego de trabajar en una institución pública que contaba con programas para personas con capacidades especiales, pero que dejó varados a quienes asistían a recibirlos. “Lo que hacemos como centro de desarrollo es dar la mejor asistencia posible. Aunque tenemos limitantes  las hemos sobrepasado, gracias al empeño, esfuerzo y dedicación de todos los que participamos aquí”.

 El deseo de continuar brindando el servicio le llevó a fundar la institución, y con esto logró beneficiar a 72 personas de escasos recursos, que hasta hoy asisten a las instalaciones. Sin embargo, hace un año las donaciones que obtenía de diversos patrocinadores ha ido disminuyendo. Esto le ha impedido apoyar a familias que vienen de San Juan Sacatepéquez, Escuintla, San José Pinula y Sololá.

Tratamiento que da esperanza

El administrador de la fundación Mario Asturias, explica que luego de efectuar una evaluación a la persona se analizan los resultados obtenidos,para desarrollar un programa adecuado a las necesidades de quien lo solicita. El tratamiento y la terapia están divididos en sesiones de entre 45 minutos y 1 hora y pueden ser individuales o grupales.

Para ello cuentan con 9 salones en los que se habilitó un área psicológica, otra de lenguaje y una más para atender problemas de aprendizaje. Asimismo, proyectos como neuronet, la estimulación integral y la inserción laboral sirven para impulsar el desarrollo de capacidades y adquisición de destrezas.

“Los programas son diseñados de la mano con las terapias. El uso de formas y texturas , por poner un caso, sirve a quienes lo reciben para entender mejor el mundo que los rodea. Las capacidades especiales de cada individuo son diferentes; por ejemplo, existen algunos poco sensibles al tacto y otros muy perceptivos con el ruido. Los factores que les rodean sirven para delinear una terapia que favorece la adaptación social”, indica Asturias.

Labor de corazón

La especialista en terapia sensorial Winnyfred Martínez, quien ha colaborado con la fundación, comenta que la labor que realiza,  a pesar de ser extenuante, siempre le resulta gratificante, ya que el avance que logra con los chicos le hace sentir satisfacción. Esto la ha llevado a crear un vínculo afectivo con ellos y pensar que son sus hijos, sin importar los golpes, patadas o mordiscos que por su condición en algunas ocasiones recibe. “El estar aquí para mí es una bendición. Enseñarles a decir mamá o papá y el escuchar que repiten esas palabras resulta gratificante. En ese momento se olvida todo el cansancio”.

El canto y la risa ensordecen  por momentos a quienes estamos en el pasillo. Es ahí donde conozco a Carlos, quien tiene 12 años y padece de autismo, además de un desorden compulsivo que lo torna hiperactivo. Martínez afirma con felicidad que él es uno de sus consentidos  por la convicción y la fuerza de voluntad que le ha transmitido durante los 6 años en que lo ha cuidado, ya que en el tiempo que ha pasado con su alumno ha sido testigo de la mejora de sus capacidades.

Amor incondicional

Es ya mediodía y los niños se preparan para salir; los familiares de los pequeños hacen cola para entrar a la sala de espera. Entre ellos se encuentra la mamá de Carlos, Aura Dardón y su papá, Carlos Gudiel. Después de saludarla, ella relata que todos los días aborda el bus a las 5:00 para salir de Guastatoya, El Progreso, y llegar a tiempo para que su hijo reciba la terapia y  mientras lo espera se dedica a vender productos de belleza.

Cuando le consulto qué es lo más difícil en su día, rápidamente responde que ver la apatía de las personas, porque las críticas le abundan mas no la ayuda, y que de no ser por Dios y el respaldo de su marido no sabría qué hacer. Los ojos de Aura se iluminan al hablar de su hijo: “Él sueña con ser chef, y esto es lo que le motiva a continuar su rehabilitación. Ha sido una lucha desde que a los 3 años se le diagnosticó autismo. En el caso de mi familia, el amor ha sido el lazo que nos une”.  

Un mejor futuro

El Centro también funciona como una plataforma en la que los participantes aprenden a cocinar, pintar y emprender su propia empresa. En los programas interactúan niños, jóvenes y adultos, comprendidos en edades de 12 a 44 años.  Asimismo, en los talleres se les enseña  la fabricación de jabón, la preparación de galletas o un oficio relacionado con su aprendizaje. Además, diseñan un plan de ventas en el que se les orienta sobre el precio, el costo de manufactura del producto, la distribución y servicio al cliente.

Según indica Jennifer Asturias, los talleres van enfocados no solo a enseñarles,  sino a obsequiarles herramientas para facilitar la vida en el entorno social y laboral. “El dar instrucciones básicas a los estudiantes beneficia su inserción laboral y educativa, ya que aprenden autocontrol  y lo utilizan en la vida cotidiana; esto les da una posibilidad extra de conseguir un empleo o de mejorar en sus estudios”.

Es el caso de Rosa Menéndez, de 19 años   que luego de un proceso asiste a sus compañeros con la limpieza de sus lugares, ayudando a las terapeutas o bien preparando la refacción. 

Allan Cordero
Diario de Centro América

Editorial

Equilibrio sensitivo es lo que trasunta la obra del artista Carlos Mérida en su conjunto. Este varón mestizo nacido en Quetzaltenango y crecido en las veredas del ancho mundo, supo pintar el compás matemático de su danza y encontrar música en el silencio que gradualmente fue colmando sus oídos.

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Reseña

Carlos de Urrutia y Montoya

DCA, 11 de septiembre de 1933.- El 28 de marzo de 1818, José de Bustamante hizo entrega del cargo de presidente, gobernador y capitán general del Reino de Guatemala, a don Carlos de Urrutia Montoya y Hernández Matos James, Caballero Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo con grado de teniente en el ejército español. El nuevo funcionario Veló por la seguridad del vecindario, creando rondas de policía a los que la ironía de los guatemaltecos llamó “enchamarrados” y emitió bandos como el  siguiente:

“Que nadie profiera, diga o cante de noche ni de día, en las calles, plazas y lugares públicos, palabras sucias, deshonestas y maldicientes; los Alcaldes de barrio quedan obligados a presentar listas secretas de personas que en el suyo respectivo vivan amancebadas; se prohíben ensayos de bailes de noche y a puerta cerrada, entre las personas de ambos sexos;  ninguna persona andará por las calles después de las diez de la noche a no ser de urgente necesidad; después de las oraciones, nadie podrá pararse embozado en las esquinas, plazas o contornos de ella...”

Al aparecer en 1820 El Editor Constitucional, Urrutia manifestó al licenciado José Cecilio del Valle que tal impreso era para él de novedad por su atrevimiento y le encomendó publicar otro periódico a efecto de combatir ciertas ideas externadas en El Editor. Fue entonces cuando apareció El Amigo de la Patria.